El topónimo de Támara parece provenir de “tamo” a paja menuda al beldar, o acaso más bien de retama fina y Tamarón sería el diminutivo de Tama. En la documentación de Cerdeña que se cita un lugar que se denominaba Castro – Támara en el año 968. Existen múltiples Támaras en la geografía española: Burgos, Salamanca, Galicia, La Rioja, La Mancha, etc.

Cerca de su término se celebró la batalla de Tamarón en el año 1073, enfrentándose Fernando I de Castilla con Bermuda III de León, perdiendo éste y a continuación sellarse la definitiva unión castellano – leonesa. De nuevo en 1127 Támara sería centro histórico de celebrarse en la villa las Paces de Támara entre el rey Alfonso VII de Castilla y León y Alfonso I de Aragón.

Támara dispuso de muralla pues conserva aún algunos lienzos y una de sus puertas: la conocida como “portillo del Caño” Asimismo contó con castillo, perteneciendo Támara a la orden de San Juan de Jerusalén.

Cuenta la villa con una auténtica catedral: su iglesia parroquial dedicada a San Hipólito, levantada a finales del siglo XV y rematándose las obras a principios del XVI. Cuenta con buena cantería, tres naves, se cubre con bóvedas de crucería, importante caro alto del último cuarto de siglo XV, cuyos trazos parecen ser de Simón de Colonia, su frente con bellas esculturas sobre ménsulas y cubiertas con doseletes.

De Támara era natural Sinesio Delgado, poeta y fundador de la sociedad General de autores de España.

A finales del siglo XVI, Támara contaba con cerca de 1400 habitantes, a mediados del siglo XIX de 718, en 1900 de 637, en 1930 de 439, en 1860 de 335 y en 2005 de tan sólo 90.